He sabido que mucha gente no pude dormirse el día antes de viajar por los nervios de tener todo realmente listo, la expectativa pre-travel o cosas por el estilo. Pero ¿Por qué no puedo dormirme el primer día que llego cuanto todo debería ser descanso y relax post-travel? No quiero contestar esto hoy. Simplemente voy a aprovechar el tiempo para publicar una retasía más, descaradamente, sin aun haberles acercado ninguna fanalidad.
¡Ah!, Este blog lleva por bandera una frase que dice: “Las Imágenes que no pude fotografiar”. Quizás yo no, pero mi viejo sí, sacó una excelente foto de la puerta de mi casa en Ushuaia; de la vista que en este momento disfruto en la oscuridad, notebook sobre la falda y a las tres de la mañana. Les agrego la misma.
Retasía no tan fanal: Enfermedad.
No dejes de leer, no voy a hablar de “la gripe”. Ya te cansó y a mí también por más de que si en la tele lo anuncian como urgente tanto vos, como yo, prendemos una oreja. Quiero hablar de tiempos de enfermedad, en singular y plural eh, cosas mías y cosas de mundo (nuevo descaro este de no pedirle permiso al mundo para hablar de él) Es que hace poquito - ¿Cuánto poquito?-, un mes y medio, estuve jodido. De la noche a la mañana aparecí con dolores musculares, fiebre, temblores fuertes de cuerpo y demás yerbas. Un cuadro de chanchogripe o pegaba en el palo.
Pegaba en el palo, pero no era la absolución final. Yo y mis pulmones tendríamos de que hablar días después, cuando el doctor decretara sin la cortesía de hacerme sentar: “Infección en la pleura y neumonía”, con voz fuerte mientras sostenía, apuntando al foco, el acetato negro azulino con mis costillas en blanco.
Todas las mañanas uno se levanta con esa idea del superhéroe, de la fortaleza, de que me cuido un poquito pero no exagero y con los otros vos igual abrígate, sí, vos sí. Todos desayunamos tostadas de Superman y café con leche del que toma Batman, la capeamos. Lo interesante esta en el momento en que caemos al sopi.
“Las imágenes que no pude fotografiar”, versa el epígrafe del titulo del blog y yo hubiera querido que me fotografien temblando en mi cama, con la cara blanca de fiebre y cagaso. Metiéndome por el orto las tostadas de Superboludo ensopadas en el café con leche de Batman. Que inmortalicen en papel foto ese momento en que aflojamos todas las ideas y que lo impostergable se posterga con la misma facilidad que un papi fútbol con amigos. Que uno desea dejar de ser “hombre.que.vive.solo.y.se.las.arregla” para volver un ratito a sentir, desde abajo del acolchado y sin perder un grado de temperatura o tocar el piso frío con el pie descalzo, como aparece mamá (porque en esas situaciones es mamá y no vieja) con una bandeja, un te y dos aspirinas.
Desde debajo de abajo del acolchado, aun temblando, expectorando fragmentos del pulmón derecho y con los medicamentos que no parecían surtir efectos comencé a pensar en lo cagón que me vuelvo cuando estoy enfermo. "Es una gripe y se te cura en dos días", me dije a modo mantra. Esa noche, con el vapor caliente de la ducha sumado a ese eco obligatorio de todo baño que hacían sonar aun peores los roncos retorcijones de tos que orquestaba mi caja toráxica, de buenas a primeras vomite el día en el ferrum y escupí con color sangre: algo no andaba bien.
Neumonía y reposo dijo el tordo iniciándome así en la segunda etapa de esta Retasía.
No pude fotografiar -creo que nadie hubiera podido hacerlo- las vueltas adentro de la casa durante esos casi 10 días de encierro/reposo. Tiempo para: pensar, limpiar, pintar, estudiar, leer, chatear, proyectar, razonar, sanar (los pulmones y el corazón), comer, dormir, bañarme, beber, ordenar, releer, escribir, hablar, conocer.
A la segunda parte de esta retasía la acompaña una canción y una extraña tranquilidad que nació en mí luego del reposo. Perdería la gracia que se los contara hoy.
¿Será que todos necesitamos un inesperado reposo por neumonía? ¿O fue solo mi excusa, una somatización de emergencia de mi organismo?
[texto incompleto]
Mai
